ATRAUD

Por: Juan Cruz Guido Después de haber marcado para siempre la escena cultural francesa de entre guerra y participar activamente en e...


Por: Juan Cruz Guido

Después de haber marcado para siempre la escena cultural francesa de entre guerra y participar activamente en el órgano del movimiento surrealista, Artaud escapó de la locura fascista europea a Mexico. Sobre esa experiencia trata su mítico libro Viaje a Tierras Tarahumaras, pero es en su regreso a Europa donde comienza a sufrir su calvario de manicomios, terapias de electro/shock y una paranoia constante que enfermaba su alma desde lo más profundo. Tras su deportación de Irlanda a Francia por "sobrepasar los limites de la marginalidad", Artaud pasó nueve años recorriendo distintos hospitales y centros de reclusión con su atormentante diagnóstico bajo el brazo de esquizofrenia agravada por una neurosífilis que lo había acompañado toda su vida. A partir de estos dolores en su carne y en su alma nace Van Gogh, el suicidado por la sociedad. Revisando correspondencia y trazando constantes paralelismos con su obra pictórica, Artaud describe los padecimientos del pintor galo y el efecto que surtía en él el rechazo que una sociedad entera le expresaba constantemente. Con la fluidez propia de un autor que experimentó en todos los géneros literarios, la prosa de Artaud nos atrapa en un grito que debe leerse como su propio grito desesperado, un único grito desesperado que sigue atravesando los siglos. 

A partir de este dolor universal es que se nos presenta ARTAUD, la obra de Sergio Boris que se estuvo presentando en el CC SAN MARTIN, dentro del ciclo Invocaciones, y ahora copó el abasto desde el Teatro Beckett. Un pasado, un presente o un futuro cercano sirven de ambiente para esta obra que a partir de una crítica sangrante al sistema psiquiátrico muestra los márgenes de esta ciencia, o más bien, a los hombres que quedan al margen de ella. Cuando salud es el mejor sinónimo de dinero, cuando ésta se vuelve otra mercancía más, los márgenes, la desigualdad se vuelve irrecuperable. 

Un hospital abandonado y devenido en estacionamiento es el escenario para el desarrollo de las tormentosas relaciones entre los personajes que alguna vez supieron atender el centro. Un brutal desalojo de los exinternos que todavía dormían al calor de la vieja estructura, provoca una profunda crisis en el seno de la historia, poniendo a prueba la fuerza de los cinco personajes para lidiar con sus propios demonios. Ya no sólo el sistema les depara margen, son ahora sus fuerzas represivas las que quieren acabar con ellos, invizibilizarlos por completo. 

La entereza y la violencia con la que los actores Diego Cremonesi, Pablo De Nito, Elvira Onetto, Verónica Schneck y Rafael Solano sostienen la puesta tiene mucho que ver con la complicidad en sus movimientos y acciones. Los cinco ocupan un lugar estratégico a la hora de transmitir sus distintas visiones y sentimientos con respecto al encierro, la represión tanto policial como ideológica y el intento, vano en este sistema, de contener la locura. Todos se empujan a la misma vez, y con la misma fuerza, de la cordura a la locura. El espectador es, a partir de allí, absolutamente interpelado, sus convicciones sobre lo normal y lo anormal, lo gracioso y lo triste, lo doloroso y lo cínico se ponen en juego. 

En última instancia lo que resume la paradoja de esta excelente obra de teatro es el hecho de que todos estos personajes -como también los que sufrieron en carne propia las balas de goma del gobierno de la ciudad en el Borda-, nunca van a ser parte de la fiesta interminable que transcurre en el edificio de enfrente. Esa fiesta que es constantemente referida en la obra, y de la que nos sabemos mucho más que que es un gran banquete de psquiatras y policías, encarna la gran fiesta neoliberal de la que una minoría siempre es parte y que con suerte justificarán en el derrame, en un billete para los -locos- que cuidan sus coches.

Ficha Técnica

Actúan: Diego Cremonesi, Pablo De Nito, Elvira Onetto, Verónica Schneck, Rafael Solano
Vestuario: Magda Banach
Iluminación: Matías Sendón
Diseño de escenografía: Ariel Vaccaro
Diseño sonoro: Carmen Baliero
Realización escenográfica: Ariel Vaccaro
Sonido: Marcos I Zoppi
Asistencia de dirección: Adrián Silver
Producción ejecutiva: María Laura Santos
Producción general: Carolina Martin Ferro
Dirección: Sergio Boris

BECKETT TEATRO
Guardia Vieja 3556, Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Teléfonos: 4867- 5185

Web: http://teatrobeckett.com/
Entrada: $ 150,00 / $ 130,00 - Viernes - 21:00 hs 

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