Crónica del superclásico (que no fue)

"Yo sé que no puedo darte algo más que un par de promesas, no: ticks de la revolución, implacable rocanrol y un par de sie...

"Yo sé que no puedo darte
algo más que un par de promesas, no:
ticks de la revolución,
implacable rocanrol
y un par de sienes ardientes 
que son todo el tesoro."

                                             - P.R.



Texto: Juan Cruz Guido
Imagen: EFE

I.
- “¿Esta es la cola para sacar entradas para el superclásico?"
- “Sisi, yo soy el último”.

Eran las ocho y cuarenta en punto cuando me bajé en Cordoba y Uruguay y caminé hasta el Pago Fácil que esta en la esquina de esa avenida y la calle Montevideo. La cola llegaba hasta Paraná, es decir, un cuadra entera.

A eso de las nueve abrió el local y la cola, lentamente, comenzó a avanzar. En un momento, un hombre pasa y advirtiendo que la fila que vestía indistintamente camisetas de boca, camisas, trajes o simples remeras, estaba esperando adquirir su entrada, dijo: “No hay más entradas, acabo de venir del Pago Fácil de Boedo y se cayó el sistema.”
Otro, entre la desesperación de pensar que aquellas palabras fueran ciertas le espetó: “Callate, gallina mala leche”. El hombre nos miró y murmuro "Yo les avisé”, mientras descendía por la avenida hacia el centro.

¿Sería cierto? La cola avanzaba y recién eran las nueve y media. Nos resignamos a seguir esperando hasta que llegó un chico a sacar el candado que ataba su bicicleta a un palo de luz, y nos dijo: “Loco, no hay más entradas. Me fumé toda la cola al pedo, yo me voy al Pago Fácil de Almirante Brown y Brandsen."

A partir de ahí, fue todo un gran frenesí. La gente empezó a dispersarse entre preguntas y dudas. Mi compañero de fila me miró fijo: “Nos vamos para La Boca”. Eran las diez de la mañana y yo todavía no había hecho nada para el trabajo. Escaparme a La Boca en busca de un entrada que no sabía si efectivamente conseguiría parecían motivos suficientes para ganarme un linda echada. 

II.
El 29 va tomando velocidad con la bajada que Almirante Brown tiene antes de llegar a Brandsen.
“Bajemos acá” dice un gordo que se subió al bondi con nosotros, luego de haber sido desalojados por la policía del Pago Fácil de la calle Perú.

La caminata por Brandsen se va haciendo cada vez más intensa, se escuchan ruidos, sirenas. La escena es clara, el flaco que me acompañaba desde el Pago Fácil de Cordoba primero y yo segundo tratando de regular la velocidad y hacer de enlace con el otro pibe que venía más lento atrás luchando con las bondiolas y las birras del fin de semana pasado.

- “No pueden pasar, el club está cerrado, no hay nadie con quien puedan hablar”.
- “Pasamos o pasamos, maestro, el club es de los socios. Nosotros pagamos tu sueldo, el del gordo Angelici y el de todos los mafiosos hijos de puta que toman el club todos los días.”
...
- “¿20 mil entradas en 40 minutos? Nos toman por pelotudos encima, de acá no me voy si no me garantizan la entrada del domingo.”

Los animos ardían y cada vez crecía más la turba que se agolpaba en la puerta del estadio. Y sí, fue cuestión de tiempo. El peso ejercido contra la reja, sumado a los tires y aflojes de algunos muchachos, la tumbaron. El paso ahora estaba libre, ¿estábamos tomando el club? ¿O recuperandolo de la cínica y excesiva mercantilización a la cual la dirigencia macrista lo somete?

Empezaron las corridas y pronto nos vimos todos en hall principal del esperando por una respuesta de último momento que no se haría esperar. 

III.
- “Pochito, ¿si te pudiera cumplir un deseo a hora cual sería?"
- "¿Una birra?"
- "Ja ja, callate, borracho. Vas a la cancha el jueves, llamaron del club que me habilitaron el carnet. Una locura, no se que pasó."
- "El martes entramos al club y para que no rompamos todo nos anotaron en una lista, pero si te soy sincero, pensé que la lista se la metían en el culo."
- "Con razón, y sí, no te olvides que hay presidenciales en octubre y elecciones en Boca en diciembre."

IV. 
El camino del laburo a casa siempre es el mismo: el 38, la plaza y pasar por el chino a buscar las latas de Schneider. Jueves 14 de Mayo y hoy no es la excepción, o mejor dicho, hoy la excepción es que juega Boca-River. ¿Yo de que cuadro soy? De Boca. ¿Por qué? Porque de mi viejo sólo me quedó el retrato en el armario y la Parmalat marca Olan del ´95. Porque soy eso, soy la contradicción, soy el riachuelo turbio y el tango, soy Maradona adentro y fuera de la cancha. También soy poeta y escribo algunas crónicas. Como esta, pero eso otra historia. Hoy es jueves 14 de Mayo y en unas horas se juega el clásico, el clasicazo del fútbol argentino.

V.
Soplé la braza de mi corazón, único héroe en este lío, en la parada del 152 ante la atónita mirada de los transeuntes que paseaban idiotizados por la cuna del consumismo argento, la avenida Santa Fe. Abrigado de un frío inexistente con una campera de cuero, liquidé los últimos tragos de la lata que tenía en la mano y me subí al mítico colectivo que tantas alegrías y tristezas transportó.

La fiesta ya está lista, la Bombonera se levanta imponente ante la mirada de los miles de hinchas que en unos minutos serán una cabeza más en la imagen para el recuerdo, un corazón más dandole vida a ese inerte gigante de concreto. El cacheo con los brazos arriba, la caminata en la total oscuridad, el murmullo generalizado y finalmente las escaleras, un último esfuerzo para entrar al gran coliseo del siglo XXI.

La cancha desborda de gente y los cantos no se hacen esperar. Vuelvo a mechar ahora largando el humo y dejandolo desaparecer en la inmensidad de una hermosa noche portuaria. Me acuerdo que estoy en La Boca, aspiro, cierro los ojos y escuchó el tango que ahora suena por los parlantes del estadio.

VI.
- "¿Qué está pasando?"
- "Parece que hubo quilombo en la manga y la policia tiro gas lacrimógeno”
- "Si, mira, se estan limpiando los ojos con la camiseta."
- “Yo nunca vi algo así, te digo”

<River plate, 
que puto que sos, 
que no vas a la cancha, 
que no tenes aguante, 
que vos sos un cagon. 


Dejate de joder 
y no te hagas la loca, 

vení a combatir a Boca...>>>


El clima no era el mejor, la información menos todavía.

“Esta mancha no se borra” dice uno en la tribuna que tuitea Varsky. ¿Otra mancha para el fútbol argentino? ¿O ya hace rato que está roñoso de cinismo y manoseo? Macri en Boca, Tinelli en San Lorenzo, Moyano en Independiente, Massa en Tigre y la lista sigue. Hace mucho tiempo que los clubes dejaron de ser inocentes asociaciones civiles para volverse mafias organizadas que garantizan poder territorial de acción directa y una buena vidriera para lanzarse a la política. En el medio los hinchas, que ante las dudas, la bronca, la impotencia reaccionan, en el medio los pibitos que colgados de sus buzos miraban como el hombre también puede ser el lobo del hombre. Hace rato que el lobo está suelto, aunque ya no queden corderos atados.


VII.
Brandsen entre tinieblas, la cerveza a 30 pesos y la caminata hasta Regimiento de los Patricios que se hace eterna. Una voz desesperada argumenta: “El partido se suspendió, así que técnicamente no perdimos contra las gallinas”. No hay respuesta. Quizá todos la sabemos. Mejor no hablar ciertas cosas.

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