CAFÉ IRLANDÉS de Eva Halac

Por: Juan Cruz Guido Los setenta siguen siendo una herida abierta para una Argentina que recién ha dado sus primeros y, por suer...


Por: Juan Cruz Guido

Los setenta siguen siendo una herida abierta para una Argentina que recién ha dado sus primeros y, por suerte, contundentes pasos en la búsqueda de una memoria que sirva como único modo posible para aprender de nuestro pasado, con la mira puesta hacia un futuro donde los hombres nos respetemos en la diversidad y no en la uniformidad. 

La propuesta de Café Irlandés busca, entonces, atar cabos en este sentido e intentar explicar el fenómeno que implicaron los setenta desde su década anterior, que debe leerse como el hervidero de las ideas que condujeron a las experiencias revolucionarias posteriores. Pero busca hacerlo desde otra de las grandes temáticas que atravesaron al mundo de las letras durante el siglo XX, está es el compromiso, la condena sartreana a ser libres. Esa nueva reformulación que, dentro del periodismo, destruiría lo que todavía quedaba de la objetividad para por fin establecer como punto de partida para toda actividad comunicacional una subjetividad necesaria.

La investigación del paradero del cadáver de Evita -que, como todo hecho relacionado con Ella, reviste de un romanticismo muy literario y teatral-, sirve como disparador para que la dicotomía se plantee en un ya no tan joven Rodolfo Walsh que había vivido la experiencia de Prensa Latina, donde junto García Marquez y Masetti intentaron reformular el periodismo: ¿La militancia o la escritura? ¿Pueden ambas conciliarse? ¿Habrá, en todo caso, que refundar la idea burguesa de literatura?

La libertad poética de la obra nos presenta el contraste a esta crisis, en la figura de Tomas Eloy Martinez, un crítico de cine -con todas las propiedades de un dandy cualquiera importado de un café parisino-, que busca con la investigación lograr una buena nota para proyectarse a nivel mundial, en un visión sumamente comercial del periodismo.

Durante la obra, esta visión se irá resquebrajando y las dudas también se apoderaran de Eloy Martinez, que, junto a Walsh, descubrirá la responsabilidad que implica tomar la palabra y la obligación que esta elección genera para con el pueblo, en su condición de comunicadores.
La obra que ya estuvo con éxito en el Centro Cultural San Martin, se reacondiciona de manera efectiva en una sala del Teatro La Comedia, para transportarnos a esa enigmática Buenos Aires de mitad del siglo pasado que tantas letras inspiró. Los papeles tanto de los protagonistas Nicolás Dominici -Rodolfo Walsh- y Federico Lama –Tomas Eloy Martinez-, como los de Guillermo Aragones -interpretando al coronel Moori Koenig, encargado de secuestrar el cuerpo de Evita de la CGT- y María Ucedo –esposa del militar-, gozan de una naturalidad asombrosa que permite que el espectador se introduzca  de lleno en una puesta de velocidad casi cinematográfica. 

El enorme reconocimiento del público y de la crítica se justifican en esta necesaria revisión de una temática que no ha perdido ni un poco de actualidad ante la masividad agobiante que hoy presentan los medios de comunicación y la consecuente banalización de la labor del periodista que estos generan.

Ficha Técnica

Autoría: Eva Halac

Dramaturgia: Eva Halac
Actúan: Guillermo Aragones, Nicolás Dominici, Federico Lama, María Ucedo
Vestuario: Micaela Sleigh
Escenografía: Micaela Sleigh
Diseño de luces: Miguel Solowej
Música: Juan Cristóbal Sleigh
Fotografía: Guillermo Monteleone
Asistencia de dirección: Erika Estiz
Prensa: María Laura Lucini Monti, Octavia Gestión Cultural y Comunicación
Producción ejecutiva: Fiorella Costadoni, Demián Kaltman
Dirección: Eva Halac

TEATRO LA COMEDIA
Rodriguez Peña 1062, Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Reservas: 5254-9100

Web: http://www.lacomedia.com.ar

Entradas desde: $ 130,00 - Sábado - 21:15 hs - Hasta el 22/11/2014 
 

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