El Artista en la Calle: Hector Urruspuru

Por: Juan Cruz Guido Estamos acá, en Gallo y Corrientes -pleno corazón del Abasto-, para formar parte del ciclo Maldita Ginebra que...


Por: Juan Cruz Guido

Estamos acá, en Gallo y Corrientes -pleno corazón del Abasto-, para formar parte del ciclo Maldita Ginebra que, hace 17 años, se realiza religiosamente todos los viernes.

Estaremos entrevistando hoy, al gran Hector “el Vasco” Urruspuru, conductor y fundador de este tan emblemático ciclo del under porteño.

-La pregunta resulta obligada, ¿Por qué “Maldita Ginebra”?

- Bueno, Maldita Ginebra surge mucho antes de maldita policía o maldita cocaína, te estoy hablando de 17 años atrás, todavía no existían esas expresiones. Esto nace a partir de Ricardo Gimenez alias “Richi Matafuego Pantuzzo”, y de quien te habla, que inauguramos el ciclo. Un día estábamos en la buhardilla de su casa y teníamos la mesa llena de botellas, nos habíamos tomado todo. Había anís, vino, whisky, ginebra, un verdadero desastre era.  En un momento, yo me agarro de la mesa, me empiezo a caer para atrás y digo “Maldita Ginebra”. Se me cayeron todas las botellas encima, un quilombo. Me desperté al otro día y me acuerdo que Richi se reía: “Jo jo jo, dijiste maldita ginebra”. Quedo muy gracioso porque era una boludes.
A las semanas me llama Richi y me dice “Che vasco, en el Abasto están haciendo un ciclo de música y dicen que podemos leer algo”. Entonces, fuimos y leímos. Era un ciclo de punk, imagínate, se agarraban a botellazos, un descontrol. Pero, bueno, nosotros que en ese momento éramos más jóvenes, rubios de ojos celestes –no como ahora-, fuimos y leímos. Cuando estábamos ahí se nos acercó el dueño del lugar y nos dijo “La verdad que estos me tienen podrido, ¿no se animan a hacer un ciclo?”. Y bueno, ahí lo arrancamos y le pusimos Maldita Ginebra, así nació.

- Del relato que acabas de hacer surge una duda, que también se me presento cuando entre por primera vez a Maldita y vi el mural de la puerta. ¿Quién es Richi Matafuegos Pantuzzo?

-Bueno, en el mural están nuestros grandes muertos. Hubo una seguidilla, hará unos cuatro años, en que se nos murieron como cinco ginebreros base. Todos por problemas con el alcohol o con la droga se fueron yendo. Richi fue uno de esos. Él tenía HIV, se potencio y en un momento se le fue a la mierda porque no se cuidaba. Así, cada uno con su historia, se nos fueron yendo cinco hermanos, cinco hermanos del alma. Y ellos son los que están el mural, el cual lo hizo un amigo del sur. Pero, bueno, ahí quedo el mural que, siempre decimos, es adónde vamos a ir a para nosotros, los ginebreros base, cuando nos vayan o nos vayamos.

- Sé que es difícil, pero volvamos al Vasco Urruspuru, ¿cuándo comenzó la poesía? ¿Cómo fue tu experiencia con esta premisa de “sacar la poesía a la calle”?

-Nosotros nunca nos propusimos “la poesía en la calle” o ser unders. Lo que pasa es que nos fueron poniendo el mote a nosotros de poetas callejeros, malditos, unders. Pero, como te digo, eso lo puso la gente, no es que nosotros lo hayamos buscado.

-Y, entonces, ¿cómo te llevas con esa caracterización que se les hace?

-Mira, yo siempre digo, hay gente que se junta religiosamente un día a la semana en un bar a chupar, a hablar de futbol y de política. Se juntan a chuparse todo y después se van a la casa.
Bueno, este es nuestro bar, nos juntamos acá todos los viernes y, en vez de hablar de política o de futbol, hacemos poesía que es lo que nos gusta… Y nos emborrachamos, que también es lo que nos gusta.

-A varios nos pasa lo mismo… pero siguiendo con la charla, vos que ya llevas kilómetros de escenario y de lecturas por lo ancho del país, ¿Cómo te llevas con la puesta en escena? Digo, el estar solo en el escenario no es para cualquiera…

-Y, si, pero va de la mano, porque la realidad es que con mi amigo, Pantuzzo, dimos más de 400 recitales. Invitados o en la calle, en plazas, bajo los puentes, en cualquier lado que pudimos recitar hemos recitado. Entonces, tuvimos una suerte de entrenamiento para presentarnos solos, sin música. Lo que no quiere decir tampoco que no utilice la música, siempre tengo un par de partituras y la flauta, pero yo no soy un gran músico, soy un poeta, un escritor. Como músico más bien miento un poco, uso los vientos como intro de algún poema, como un llamado de atención. 

- Y yendo a la escritura, entonces, ¿cuáles considerarías que son tus influencias o los autores que te han marcado?


-De los argentinos, mis orígenes están en Borges, en Sábato. Pero, bueno, yo también me inicio prácticamente con el surrealismo, y me siento atrapado, por el expresionismo alemán, por Georg Trakl –máximo poeta de ese movimiento- al cual considero mi héroe, por así decirlo.
Después, montón de poetas me han marcado y han marcado mi escritura. Son años, y años de vivir haciendo esto, de vivir para esto.

-No hay duda de eso, y, por eso, te pregunto: ¿Qué consejo le darías a un escritor que recién comienza, que está haciendo sus primeros pasos en la escritura?

-Que lea mucho, que no deje de leer y que sea inmoral para con la escritura. Que no tenga ningún tipo de moral, que no esté atado a nada, que esté listo para saltar al vacío. No hay que mezclar la religión, ni las buenas costumbres, ni lo que se tiene que hacer o no, con la escritura. No tiene que escribir porquerías, puede escribir de amor, de lo que sea, pero que escriba tranquilo, con total libertad.

-Y qué opinas de la famosa frase: “Hacete de abajo, pibe”

-No, mira, todo es mágico. Uno tiende a pensar en los movimientos literarios, en las vanguardias, y dice ¿porque yo no puedo formar un movimiento ahora? Juntar siete u ocho compañeros y crear el nuevo canon argentino. Pensar así es una locura, esos fueron momentos mágicos, pero principalmente únicos, momentos de preguerra, de crisis. En épocas así, las voces se unen y surge algo, pero ahí está la magia, es algo que surge naturalmente, como una respuesta a ese momento histórico. Juntarse y crear un movimiento vanguardista hoy día, perdóname que te lo diga, pero es una pelotudez.
Creo que hoy hay como una cosa de lo joven por lo joven. Entonces, vos sos un joven y ya por eso sos bueno… No, no necesariamente. En mi juventud, yo tenía que competir con tipos de 30, 40, 50 años y me tenía que ganar sentarme en su mesa, por así decirlo. Yo tuve un maestro que tenía 70 años, me acuerdo que yo tenía 19 y éramos amigos. Caminábamos las calles de la boca, tomábamos ginebra y él me contaba la historia de la literatura. Había sido traducido al ruso en 300 mil ejemplares, era una bestia, un tipo que sabía todo.
Pero, por eso te digo, en esa época nos juntábamos todos, grande y chicos, era realmente una comunión. Yo noto ahora que hay divisiones, hasta se hacen concursos para jóvenes. Yo no entiendo eso, antiguamente los concursos eran para todas las edades, y ganaba el mejor. Si vos eras un Rimbaud y ganabas, eras el mejor. Pero podías tener 50 años y si ganabas, eras el mejor también. Lo que importa siempre, es que sea bueno el poema.
Maldita Ginebra es un prueba de esto que te digo, acá vienen tanto jóvenes que se están iniciando, como viejos que se los tiene que llevar el SAME. Y esa es una característica de Maldita, que tiene su raíz en cómo estamos formados tanto yo, como, en su momento, Richi.

-Bueno, Vasco, va la pregunta que tiene un poco de lugar común, pero, no por eso, pierde su validez. Vos que has sido un ácido conocedor de Buenos Aires, la has recorrido y conoces sus secretos más recónditos… ¿A muerto el arrabal?

-A ver, aquel arrabal que conocíamos como arrabal, como históricamente uno lo piensa, si, efectivamente a muerto. Si yo digo perro, es un perro, el arrabal es el a-rrabal.
La ciudad está creciendo, y la vida en la ciudad está cambiando. Ya no están los potreros, los espacios abiertos, ya no existe todo eso. Es todo autopista, es metrobus, es la cosa veloz. Entonces, si, aquel concepto de arrabal cambio a otra cosa. Si arrabal significaba margen, significaba ese lugar donde nace el argot del tango, el lunfardo, el orillero… Bueno, efectivamente, eso ya no está. Yo tenía un amigo, Rodolfo Edwards, licenciado en letras, que decía que de lo carcelario vienen los nuevos neologismos. Entonces, yo comparto que quizás sea allí desde donde van a venir ahora los nuevos neologismos, de las villas, de las casas tomadas. Es un realidad que la ciudad ha cambiado, pero no necesariamente para peor.

-Estarás al tanto que hace poco cerraron 22 centros culturales, lo cual viene aparejado con un crecimiento constante de la expresión artística dentro de la ciudad. ¿Qué opinión tenes al respecto?

-Mira, después de Cromañon nos cortaron las piernas. Cromañon marcó un antes y un después en el under. Antes de que pasara, el Abasto era una fiesta. Había boliches por todos lados, tocaban bandas, se llenaba de gente. Había expresiones teatrales, artísticas, de todo. Llega Cromañon, y se clausuro todo. Los sótanos tenían que tener dos salidas, ¿¡cómo iban a tener dos salidas!? ¡Había una sola, por donde bajabas! Pero, así fue, empezaron a cerrar lugares a lo loco… De alguna manera, mataron el under.

-Y ¿cómo puedo Maldita sobreponerse a eso?

-Maldita sobrevivo extrañamente. Creo que fue porque nunca estuvimos en un sótano, siempre al nivel de la calle. Eso nos debe haber salvado a nosotros. La verdad no lo sé, pero lo logramos, sobrevivimos y acá estamos, seguimos en la lucha.

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